
En el suelo, esa lámpara UV que funciona con una temperatura de color incorrecta no es solo un problema estético. Es una señal de que hay algún error en el gas de llenado interno; además, el arco eléctrico generado no coincide con la longitud de onda que el fotoiniciador está diseñado para absorber. Las consecuencias inmediatas son exactamente aquellas que uno quiere evitar: tinta que no se cura, adhesión deficiente y acumulación de residuos.
Lo que realmente importa El transformador de la lámpara UV de 380V es el encargado de mantener estable el arco eléctrico durante toda la vida útil de la lámpara. En las lámparas de vapor de mercurio de alta presión, la emisión espectral está dominada por una longitud de onda de 365 nm, además de líneas fuertes en 313 nm, 405 nm y las líneas visibles del mercurio. El gas de llenado, generalmente argón, y la presión determinan la tensión necesaria para iniciar el funcionamiento de la lámpara, así como la temperatura de color inicial. Al mantener la tensión en 380V, la resistencia del arco eléctrico se mantiene constante, lo cual evita que la intensidad de radiación varíe con el paso del tiempo. Esa estabilidad permite obtener una densidad de energía constante sobre el sustrato, lo que a su vez permite que el fotoiniciador actúe de manera uniforme, paso tras paso.
Por qué esto funciona en la práctica Cuando se puede medir la temperatura de color inicial y relacionarla con el comportamiento del gas de llenado, se puede evaluar rápidamente la calidad de la lámpara. Si se combina esto con un transformador de 380V que mantiene su salida estable incluso cuando la carga varía, se eliminan dos fuentes importantes de variabilidad: las fluctuaciones de voltaje y las diferencias entre lámparas. El resultado es una curación fiable a lo largo del tiempo, menos necesidad de reemplazar las lámparas y propiedades de impresión consistentes, sin tener que intentar “arreglar” el proceso de curación aumentando la velocidad de impresión.
Qué hacer para asegurarse de que todo funcione correctamente El transformador de 380V debe ser compatible con la potencia nominal de la lámpara y con los requisitos del sistema de encendido. Si los cables, conectores o sistemas de tierra no están adecuadamente configurados, se producirán fallos intermitentes y los electrodos se desgastarán rápidamente. Durante el arranque, la corriente es mayor, por lo que es necesario elegir los cables y sistemas de protección adecuados. Y recuerde: los envolventes de cuarzo libres de óxido de azufre y los reflectores dicroicos tienen límites térmicos y eléctricos reales. Antes de poner la lámpara en funcionamiento, verifique si la combinación de lámpara y reflector es compatible con las capacidades de los conductos y sistemas de enfriamiento existentes.