
La verdad sobre las lámparas UV en el procesamiento textil
Si alguna vez se ha preguntado cómo es que los tintes permanecen en su lugar o cómo es que las capas de recubrimiento adquieren ese acabado duro y uniforme, no busque más: las lámparas UV son la solución. Básicamente, son los héroes ocultos de toda la línea de producción. No estamos hablando de simples luces brillantes; estamos hablando de elementos que permiten que los colores se fijen bien y que los recubrimientos queden perfectamente aplicados.
Cómo funciona realmente
Todo se reduce a algo de química. Para que la tinta utilizada en el proceso de serigrafía o el recubrimiento sintético se adhiera bien al tejido, se necesita una longitud de onda específica de luz para provocar la reacción deseada.
El problema es que si la potencia de la lámpara disminuye o la longitud de onda no es la adecuada, la tinta seguirá siendo pegajosa. Y nadie quiere eso. Eso provoca que las prendas se peguen entre sí tan pronto como se pliegan. Es un verdadero desastre para el control de calidad.
Elegir la lámpara adecuada
Cuando una lámpara se rompe, no basta con tomar la primera que parezca similar. La nueva lámpara debe coincidir exactamente con el balasto utilizado.
Si la tensión o la potencia no son las correctas, tendrá dos opciones malas: o bien destruye el transformador o bien obtiene un producto que no está completamente curado. He visto a muchos ingenieros intentar usar más potencia de la que la lámpara puede soportar.
Eso es cuando las cosas se ponen peligrosas. Una salida de luz UV de alta densidad genera muchísimo calor infrarrojo. Si los ventiladores de refrigeración no pueden mantenerse al día, el tejido se dañará o la carcasa de la lámpara se deformará. No es una buena situación.
Mantener todo funcionando bien
Lo complicado de las lámparas UV es que se desgastan con el tiempo. Incluso si la lámpara sigue emitiendo una luz azul brillante, su capacidad de irradiación disminuye.
Es necesario vigilar el tiempo de uso de la lámpara. De lo contrario, la velocidad de curado de los materiales disminuirá. Cambiar la lámpara es la solución más rápida, pero haga el favor de limpiar primero la carcasa de cuarzo.
El polvo y las sustancias químicas en el vidrio bloquean los rayos UV. Cuando esto ocurre, es necesario reducir la velocidad de la cinta transportadora para poder terminar el trabajo. Eso reduce la eficiencia y desperdicia tiempo.
Un último consejo: compruebe los reflectores cada vez que cambie la lámpara. Si están dañados o desgastados, estará perdiendo unos 20% de su energía. El tejido sufrirá daños por el calor, sin recibir la dosis de UV necesaria. Es un desperdicio de energía y un riesgo para el material.