
Dejen de ver las lámparas UV como meros instrumentos de “curado”.
La mayoría de las personas piensan que las lámparas UV sirven únicamente para “curar” cosas. Pero nosotros las vemos de otra manera. Para nosotros, son herramientas precisas para eliminar microbios.
Cambiar esas antiguas lámparas de vapor de mercurio por lámparas UV modernas no es solo una forma de reducir las facturas de electricidad. Se trata de obtener la cantidad adecuada de luz, es decir, los fotones necesarios, justo donde se requieren.
Asegurarse de tener la potencia adecuada
Construimos estos sistemas de modo que puedan integrarse fácilmente en su sistema actual, sin causar problemas.
Si utiliza líneas de alta velocidad, su voltaje y potencia deben coincidir perfectamente con los tiempos de ciclo requeridos. Si la fuente de alimentación no es estable, habrá fluctuaciones en la iluminación. Peor aún, las lámparas se dañarán mucho más rápido.
Nos enfocamos en lograr ese valor óptimo de 254 nm. ¿Por qué? Porque queremos que la energía afecte al ADN de los patógenos, y no que se desperdicie calor en otras partes del sistema.
Los detalles técnicos del hardware
Hablemos del vidrio. Todos utilizan cuarzo, pero no todo el cuarzo es igual. Nosotros utilizamos cuarzo fundido de alta transmisión. Si se utiliza material barato, el vidrio absorbe la energía UV. Esto hace que la lámpara se caliente demasiado, y su rendimiento disminuye. Es un verdadero problema.
Y en cuanto a las conexiones, utilizamos conectores industriales estándar. He visto a muchos equipos de mantenimiento pasar horas reconectando todo el sistema solo porque un conector no encajaba. Nos aseguramos de que sea un reemplazo sencillo.
Las compensaciones (la parte honesta)
La ventaja es que se utilizarán menos químicos, y la zona de esterilización será mucho más pequeña. Las cosas se limpiarán más rápidamente. Punto.
Pero hay un inconveniente: los sistemas UV de alto rendimiento generan calor y ozono. Mucho de ambos.
Si no se gestiona bien la ventilación y el enfriamiento, se crearán problemas. Sin aire en movimiento, el calor se acumulará, lo que acortará la vida útil de las lámparas e incluso podría dañar las carcasas de plástico.
Construimos estos sistemas para que funcionen de manera óptima, pero el entorno en el que se colocan es lo que realmente determina cuánto tiempo durarán.